Conociendo a Janina Ortiz una mujer sin límite


“Janina es la mujer que no se detiene, la que no conoce límites y sabe que todo lo que se pone en manos de Dios se puede lograr. No conozco el fracaso, porque para mí fracasar es no intentarlo.

 

 

A la salida de Cotuí rumbo a Santo Domingo, Janina Ortiz ha creado un oasis de descanso y relajación: Janina Tours y Peluquería. Allí recibió al equipo de Cotuí Digital con tragos, agua de coco y buen café.




 A pesar del calor sofocante del exterior, el interior climatizado ofrece el ambiente ideal para conversar. ¿Quién es Janina Ortiz? “Janina es la mujer que no se detiene, la que no conoce límites y sabe que todo lo que se pone en manos de Dios se puede lograr. No conozco el fracaso, porque para mí fracasar es no intentarlo.

Soy luchadora, trabajadora e indetenible”. Desde niña sintió fascinación por el dinero que se gana con el emprendimiento.

A los 14 años aprendió a hacer uñas; a los 16 ya realizaba uñas acrílicas en la galería de su casa en Los Cajuiles. A los 20 “secuestró” la marquesina de sus padres y a los 22 construyó su primera casa. Aunque se considera “cotuisana de pura cepa”, nació en agrícola.

San José de Ocoa, hija del ingeniero agrónomo Rafael Ortiz y Dastenia Baez. La familia se mudó a Cotuí por recomendación de Don Julio Tejeda (EPD), el eterno  gerente del Bancotui, quien le abrió puertas en el sector Mientras la familia trabajaba la tierra, la niña Janina estudiaba. Pasó por el Colegio San Antonio de Padua y se graduó con honores a los 15 años en el Liceo Francisco Henríquez y Carvajal.

Luego cursó Mercadeo en Uteco, época e la que  también desarrolló su facilidad para los idiomas, practicando inglés, idioma que asegura hablar a la perfeccion.  Tras más de ocho años trabajando en la marquesina familiar —con la que adquirió su primer apartamento—, y ya licenciada en Mercadeo, dejó el Salón Janina y se mudó a Santo Domingo.

L Allí amplió sus estudios y descubrió sus dos grandes pasiones: los bienes raíces y el turismo. Se estableció en Punta Cana, donde ya tenía presencia cuando llegó la pandemia.

 Con los aeropuertos cerrados, no pudo continuar con el turismo. En lugar de quedarse quieta, comenzó a ofrecer servicios de belleza a domicilio.  “Muchas mujeres estaban en casa, pero querían lucir uñas y cabello impecables”, recuerda. Al finalizar la pandemia retomó con fuerza los bienes raíces y el alquiler de villas, atendiendo a dominicanos y extranjeros de Canadá, Dinamarca, Albania, Italia y otros países europeos. ¿Y después de la pandemia?“ Retomé el turismo con clientes recuperados en Punta Cana y Puerto Plata.

 Durante el confinamiento gané la confianza de varios dueños de villas gracias a mi trayectoria”. El regreso a Cotuí Una invitación a la inauguración de un negocio en Cotuí cambió su vida.

Esa noche reencontró a su primer amor de la infancia, Wilfred Marte, con quien compartió su primer beso, un beso que nunca olvidó y que todavía no olvida.  “El tiempo de Dios es perfecto”, dice. La chispa se encendió nuevamente y ya no se han separado.

Para que Janina no tuviera que viajar constantemente a Punta Cana, decidieron emprender juntos en Cotuí. Tras probar sin éxito en agricultura con la siembra de Yuca, plátano y otros rubros,  y también iniciaron una línea de crédito, luego optaron por la herencia familiar: el local de la antigua Comercial Cotuísana, fundada por el abuelo de Wilfred, José Ramón Marte.

 Lo remodelaron y crearon un concepto único: belleza + turismo + atención masculina. “En Cotuí hacía falta un lugar donde el hombre reciba el mismo nivel de atención que la mujer.

Ahora pueden venir en pareja: mientras ella se arregla, él también, y comparten el momento”, explica. Ofrecen estilismo, cortes, color, manicure, pedicure, barbería completa, diseños, tintes y faciales para hombres.

 El local abre de 8:00 a.m. a 8:00 p.m.  Janina enfrenta cada servicio con la misma energía y pasión: “Con amor y positivismo, tanto al que viene a arreglarse como al que quiere

Consejo para las mujeres emprendedoras: “Confíen primero en Dios y en ustedes mismas. Pierdan el miedo y hagan lo que desean, sin importar el ‘qué dirán’”. Metas a corto y mediano plazo: “Llegar a más personas y ser el medio para que aquellas que nunca han podido tomar vacaciones o comprar su primera propiedad, puedan lograrlo”.

Hoy Janina se siente completa: “Sigo siendo yo misma y soy feliz. Después de Dios, soy yo. Lo demás es secundario”.

 Agradecimientos

 

Quiero agradecer especialmente al señor Anders Boberg de Palmera Luxury Vacations, persona de nacionalidad danesa y excelente ser humano, quien me dio la oportunidad de expandirme en Punta Cana. También a la señora Olga Jiménez de Viajes Latina, quien me abrió puertas a más destinos hoteleros nacionales e internacionales.

A mis hijas: Denis, quien heredó el talento en el área de las uñas y lo imparte en Estados Unidos; Emely y Lyisa Ortiz. A mi esposo Wilfred Marte y a toda su familia (tíos, tías, hermanas y primos), de quienes he recibido un cálido y constante apoyo.

Finalmente, esta extraordinaria mujer reveló su secreto para mantener siempre la energía: “Recargo energías con una copa de champán cada vez que me apetece. Puede ser a las 6 de la mañana o a media noche.

 Tambien lo hago  con una escapada a una exclusiva y lujosa villa frente a la playa, donde tenga completa privacidad para soltar mis cargas y pensamientos”. 

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